El verano de 2020 va a ser atípico para todos y, nos está enseñando a sortear nuevas dificultades a las que hacemos frente con un poco de sentido común. Así podremos seguir pasándolo bien en lugares que nos encantan como, el litoral de Deba en el oeste de Gipuzkoa. Así que, mi madre y yo os presentamos un plan para acudir de forma segura a de playa de Santiago, que es la más apropiada de ese pueblo para acudir si se tiene dificultad de movilidad.

Santiago es una playa urbana, pegante a la de Lapari y con un buen servicio de parking. Toda persona que pueda caminar por la costa puede acceder paseando por la orilla de una playa a otra durante la marea baja.

Sobre el aparcamiento, consideramos que no hay muchas plazas para usuarias de tarjeta de estacionamiento para personas personas con discapacidad, como es el caso de mi madre. De hecho, en las veces que hemos acudido a esa playa a lo largo de este verano, en ningún momento hemos podido aparcar en una de esas plazas porque estaban ocupadas previamente. Pero, con un poco de paciencia y dando alguna que otra vuelta por el parking, siempre hay un surfero simpático que nos cede su sitio después de haber estado disfrutando con las olas.

Durante la temporada alta, del 1 de junio al 15 de septiembre, hay que pagar el servicio de OTA. Muchos días hemos visto a una mujer asesorando y controlando que todos los que accedemos en nuestro vehículo a la playa hemos hecho el pago del estacionamiento. Siempre ha sido muy amable con nosotras y nos ha echado una mano en todo lo necesario. A la hora de pagar tocamos bastantes botones y por eso, tras hacer el pago de la OTA nos limpiamos con nuestro bote de gel hidroalcohólico.

Desde la máquina del pago al Servicio Público hay pocos metros y, normalmente los encontramos en un estado bastante bueno para el número de usuarios que hay en la playa.

Para acceder al paseo lo mejor es hacerlo junto al acceso que hay junto al edificio del Antiguo Casino de Deba. También se puede acceder por la terraza del bar Itxas-gain. Para nosotras ese bar es parada obligada un día de playa. Allí solemos tomar rabas y champiñones junto a un refresco. He de admitir que el Itxas-gain es un bar de ambiente playero que les gusta mucho a los moteros de la zona y, a veces es difícil coger mesa. Pero para nosotras eso no es gran problema, como mi madre va sentada y yo puedo sentarme en el pretil de la playa no nos privamos de nuestro capricho.

Este verano, a la hora de bajar a la playa desde la zona de rampa, hemos podido observar que hay dos carriles de tablillas de acceso. Las flechas marcan el sentido. Unas son para acceder al arenal y las otras para salir. Si vais con silla de ruedas lo mejor es utilizar siempre el de acceso a la playa, porque te deja mejor para acceder a la rampa de piedra. Eso genera molestias en los usuarios que entran cuando nosotras vamos de salida, pero, todo el mundo que nos hemos encontrado ha sido comprensivo y nos ha ayudado.

Y llega el momento de horror para mí, llegar a la arena. Ya sabéis, las sillas de ruedas en la arena no son muy manejables. Y, ahí están los socorristas y el cuidador de la playa, así como montones de bañistas, dispuestos a echarme una mano. En fin, imposible no agradecerles su atención.

Así que, si queréis disfrutar de un día playero, Deba puede ser muy buena opción. Nosotras evitamos los fines de semana por las aglomeraciones y, desde luego, el baño en el Cantábrico en esta playa es algo que no nos perdemos. Despacito y ayudadas por el bastón, los pies de mi madre siempre se remojan en la orilla del mar. Si en próximos veranos hay servicio de baño sin barreras, os lo haremos saber. Por ahora, desconocemos su existencia y, si lo hay, agradecemos que nos lo informéis en el comentario para modificar este artículo.