Cualquier persona que visite el País Vasco debe acercarse a una de las villas más hermosas de Gipuzkoa, el municipio de Bergara.

En este viaje literario, mi madre y yo vamos a disipar las dudas que tengáis sobre la movilidad en silla de ruedas por la Bergara Monumental y sus Jardines Históricos. Además, nuestro objetivo es garantizar vuestra comodidad y la de las personas que os acompañan y ayudan. Todo ello sin perder ningún detalle de muchos de los monumentos más destacados de este pueblo guipuzcoano. Aquí podéis descargar el mapa de esta ruta accesible e imprimirlo después, si preferís tenerlo en papel.

Voy en coche, ¿dónde aparco?

La mayoría de visitantes, pernocte o no en Bergara, llega hasta allí en su coche particular. El municipio está muy bien comunicado por carretera con todas las capitales vascas gracias a la autopista AP-1 y la autovía A-636.

En nuestras visitas a Bergara siempre hemos tenido suerte para aparcar en estacionamientos destinados a titulares de la Tarjeta Europea de Estacionamiento. Para seguir el trazado de la ruta que os proponemos, os recomendamos aparcar en alguna de estas calles:

Recordad que en parte del centro del municipio hay servicio de OTA. Nosotras acudimos un domingo en el que está exento el pago de la tasa municipal de aparcamiento, lo mismo que en el mes de agosto.

Nos ponemos en marcha

¿Habéis llegado al primer punto del recorrido? Estamos en la confluencia de la calle Irizar ibilbidea y Barrenkale. En este entorno podéis disfrutar de un conjunto de monumentos magnífico. En primer plano veréis el coqueto jardín humanista y el palacio Irizar. Un conjunto barroco edificado con dinero procedente de América, sobre una antigua casa-torre medieval.
Este edificio es famoso por ser el lugar en el que se rubricó el fin de la Primera Guerra Carlista, con el Abrazo de Bergara. Ese hecho tan trascendental para la historia del Reino de España se narra en el portal del palacio.
Lamentablemente, el acceso a ese zaguán es complicado con la silla de ruedas pero, si puedes caminar, solo tendrás que salvar un peldaño y un pequeño resalte de madera para entrar. Recuerda que el suelo del interior está decorado con un mosaico litostrático que puede resultarte un poco incómodo para tus pies. Además, si vas el domingo por la tarde, el palacio estará cerrado.

El otro palacio que verás en esta zona es el Palacio Arrese, que recoge de forma magistral el concepto de perspectiva y simetría del Renacimiento. ¿Sentís lo mejor de arquitectura de la Italia del Cinquecento en pleno corazón de Euskadi? Pues preparaos, porque un poco más adelante nos espera un edificio único en el País Vasco.

¡Adelante! Hay que empujar la silla cuesta arriba

Toca trasladarse al punto nº 2 de nuestra ruta, el Palacio Egino-Mallea. Si es un día festivo y veis que el tráfico por la calle Barrenkale (la calle de abajo) está cortado, os recomendamos ir por ella. Ahora bien, entre semana los coches circulan por ahí, así que es mejor regresar hasta la calle Domingo de Irala y meterse por el callejón que la une con Barrenkale, paralelo a la fachada lateral del palacio que vamos a visitar.
Esta joya del arte civil vasco no tiene igual, es el único edificio manierista de Gipuzkoa y, me encanta el detalle de su frontón partido. ¿En qué o quién se inspiraría su arquitecto?

Nos encaminamos al siguiente punto. Hay que coger impulso. Eso sí, primero debemos salvar la incomodidad del pavimento de cantos rodados y, a continuación, subimos una pequeña cuesta que nos lleva hasta el Palacio Errotalde y su jardín. Entre la espesura de los árboles nos espera la ermita de santa Ana, el templo en el que cantó su primera misa san Francisco de Borja, allá por 1551.

Regresamos a las calles medievales

Cómo se nota que desde Errotalde venimos cuesta abajo, pero, enseguida los adoquines de las calles Arruriaga, primero, y Artekale, después, nos van a frenar la inercia. Aunque, los adoquines pueden ser un poco pesados, no los sufriremos mucho. Desde este lugar hasta la plaza de la Madalena, los laterales de las calles por las que transitaremos tienen losas más grandes y mejor escuadradas que el pavimento central.
Dejemos atrás el palacio Azedo-Loiola y una preciosa fachada renacentista y abrid bien los sentidos. La calle Artekale huele a dulce y, un poco más adelante, la calle San Pedro, también.
¿Os imagináis a personajes como Isabel II, Miguel de Unamuno e Ignacio Zuloaga disfrutando del sabor de rellenos y tostones de Bergara? Pues, por distintos motivos que ya os contaré en otra ocasión, los de la desaparecida pastelería “La Vergaresa” debieron ser sus favoritos.

Goenkale, viajemos atrás en el tiempo

Desde Artekale (la calle del medio), subimos a Goenkale (la calle de arriba) por el cantón Erromagalartza. Otra opción es llegar al cantón Laudantz, que tiene mejor pavimento. Desde cualquiera de las dos opciones nos acercamos al punto nº 6, el convento de la Santísima Trinidad. Este edificio fue un beaterio del s. XVI hasta que Andrés Martínez de Ondarza fundó el convento de clarisas. ¿Os habéis fijado en la fachada? Además de su escudo familiar aparece el del emperador, Carlos I. ¿Qué tendrá que ver Ondartza con el monarca? Fueron muchos los vascos bien posicionados en la corte y varios, como los Ondartza, oriundos de Bergara.

Avanzando un poco tenemos una vivienda que me gusta especialmente. El punto nº 7, la casa de Goenkale 3. Para comprender la evolución de este edificio es fundamental saber cómo se construía en el siglo XV. Gracias a ello entenderéis que estáis ante un fósil de la arquitectura urbana de tiempos pasados. Es un edificio tan original que tiene una réplica en Poble Espanyol de Barcelona.

Nos queda un repecho para llegar al punto número 8, el palacio Errekalde con su jardín inglés.

Y la Ilustración nos revolucionó

Este precioso palacio construido sobre una casa-torre medieval fue hogar de Xabier María Munibe, conde de Peñaflorida. Mucho le debe Bergara y Gipuzkoa a su impulso innovador. Y os hablaré de ello cuando lleguemos a la plaza de San Martín de Agirre. Lo que si os diré es que este entorno debió inspirar su ópera bufa, El Borracho Burlado, representada por primera vez en el salón de pleno del consistorio municipal el 11 de septiembre de 1764 y que Bermusik (Bergara Musikala Elkartea) volvió a reestrenar allí en 2015.

El jardín de Errekalde es precioso y tiene en una de sus grutas una fuente del siglo XVI. El palacio alberga el museo Laboratorium. Su entrada tiene una dificultad. Posee un tramo de escaleras, así que, antes de acudir, llamad para que os expliquen cómo acceder con la silla de ruedas.
En su interior no hay problema para moverse de un piso a otro, ya que dispone de ascensor. Y si vais con niños, les encantará ayudar a los hermanos Delhuyar a aislar wolframio de forma virtual. Nosotras no pudimos acudir esta vez porque el domingo por la tarde el museo está cerrado.

Salimos de Errekalde para continuar, dejando a un lado la escalera que baja hacia la parroquia de San Pedro, que veremos en un rato y el patio de la cárcel donde fue ejecutado con la técnica del garrote el magnicida Michele Angiolillo.

A estas alturas no sé cómo marcha mi madre en su silla pero ya hemos llegado al punto número 10, el cruce de la plaza Madalena con la calle Mizpildi. ¡Qué os voy a decir! No tengo motor de ayuda al acompañante y viendo la cuesta abajo que nos espera, me siento como un ciclista que ha coronado el puerto. Se acabó el adoquín. Vamos hacia abajo un poco a lo loco y sin frenos. ¡Disfrutad del asfalto!

La vieja plaza de Bergara, Ariznoa

Antes que Bergara existió el lugar de Ariznoa y antes que la plaza de San Martín de Agirre, la plaza en la que se ubican los monumentos que os voy a presentar ahora, el Palacio de Justicia (número 11), la parroquia de San Pedro (número 12) y la Torre y jardín de Olaso (número 13).

El Juzgado del Partido Judicial de Bergara está presidida por una alegoría de la Justicia que, sorprendentemente, no es ciega y es una magnífica obra de un escultor bergarés, Marcial de Aguirre. ¿Verdad que es imponente?

Al fondo, el soberbio campanario barroco de San Pedro. Esta iglesia merece en sí misma una descripción detallada que guardo para otro artículo.

Y frente al juzgado, la torre Olaso, donde nació el escritor y político Telesforo Monzón. Su traza recuerda a las viejas torres medievales pero, se trata de una torre renacentista, algo remodelada en siglos posteriores. Nos encanta su jardín, con ese magnolio, un árbol singular de Euskadi que, cuando florece, perfuma toda la cuesta de la calle Komenio.
He de decir que entrar al jardín resulta fácil con una silla con ruedas de goma compactas como la nuestra. Salir es otro cantar, la gravilla nos ha impedido salir de frente así que, giramos 180 grados y salimos de espalda por donde hemos entrado.

Desde la nueva plaza hasta Oxirondo

Dejamos atrás la calle San Pedro y la fachada decorada de baldosas cerámicas de la Casa Agirrebeña y descendiendo por la calle Komenio, giramos a la derecha hacia Bidekurutzeta para llegar a la plaza de San Martín de Agirre (punto nº 14), rodeada de edificios renacentistas y barrocos.

Todo en ella llama la atención; la casa de los Ondartza (fundadores del convento de la Trinidad); la casa Jauregi, con su esgrafiado único. ¿Puede tener algo que ver esa representación con las Sagradas Escrituras? El ayuntamiento y su edificio anexo, que fue trazado por el arquitecto Lucas de Longa como su vivienda particular.
De frente al ayuntamiento el edificio del Real Seminario de Bergara, hoy sede de la UNED. Antaño fue colegio jesuita y gracias a Munibe y sus amigos de la Bascongada, la primera universidad técnica de todo el estado. En su laboratorio de la calle Bidekurutzeta fue donde trabajaron los Delhuyar.
Su iglesia ha sido readaptada como espacio cultural. Aunque muchos desconocen que una talla espectacular de Gregorio Fernández se encuentra en su interior.

No somos las únicas que circulan en silla de ruedas por estas calles. Son cómodas porque tienen asfalto o están adoquinadas con sillares lisos y bien escuadrados. Vamos hacia la zona del boulevard de la calle Domingo de Irala (punto nº 15). En esta zona encontraréis bares y cafeterías, así como baños públicos.

Y continuamos hacia el barrio de Oxirondo, que hasta el siglo XIV fue una anteiglesia perteneciente al municipio de Elgeta. Os encantará ver lo imponente que es el cubo de su parroquia de Santa Marina (punto nº 18), propio de las iglesias vascas del siglo XVI. Muy cerca el parque de Usondo (punto nº 19), lugar de recreo de cientos de niñas y niños bergareses y, al lado, un conjunto (punto nº 20) que nos traslada al final de la Edad Media y el siglo XVI, la casa Usondo con sus arcos apuntados, el palacio Laureaga con la representación de sus propietarios en sendos tondos y el puente. Un magnífico lugar para concluir nuestro paseo.

Hay que volver hacia el coche.

…Y Bergara siempre deja un sabor dulce en los labios

¿Os habéis leído todos los paneles explicativos dispuestos por el ayuntamiento para comprender cada uno de los lugares? ¡Nosotras sí!

Después de este viaje por la historia de Bergara, nos hemos quedado con ganas de probar los postres tradicionales, pero es que los obradores estaban cerrados hoy a la tarde cuando hemos pasado por delante. Así que, nos queda una opción de llevanos algo rico a la boca.
La churrería la Exquisita sigue aparcada en Bergara tras las fiestas de Pentecostés. Esta churrería me va acompañando toda la vida. Es un negocio familiar que lleva décadas moviéndose por pueblos del País Vasco, Navarra y la Rioja. Además de en Bergara, los hemos visto en Mondragón, Aretxabaleta, Lekeitio, Elizondo, Arnedo… Y, sí, debemos confesar que no pudimos reprimir comprar media docenita de churros. Estaban “exquisitos”.

Aquí termina nuestra propuesta accesible para visitar este hermoso lugar. Un pueblo del que me queda mucho que contar, al que debo mucho y al que tengo especial cariño. Y es que en el 2005 empecé a trabajar en turismo allí, junto a Xabier Aranburu, (Museólogo municipal). Luego fueron él y David Zapirain (entonces Técnico de Turismo), quienes me animaron a ser guía local de Bergara. Seguro que como a mí, los bergareses os acogen con su mejor sonrisa y los brazos abiertos.