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Abrir la prensa, encender la tv, consultar las cuentas de twitter de mis amigos,… últimamente todo me lleva al mismo tema; la guerra en Ucrania y sus consecuencias.

Como expliqué en mi última intervención del programa de Radio Euskadi, Vivir para Ver, hay más de un conflicto armado activo en el mundo y eso solo me demuestra que la historia es repetitiva. Cambian los escenarios y los protagonistas de la contienda aunque el daño y el dolor generado a los supervivientes es invariable.

Pero, como todo duelo, el tiempo va haciendo su trabajo y, por desgracia, el recuerdo del dolor de la Guerra Civil se va disipando entre las generaciones más jóvenes Euskadi. Ya no se escucha la voz de sus protagonistas directos contando sus vivencias, porque, por ley de vida nos están dejando.

Para la juventud vasca ha pasado un mundo desde que ocurrieron aquellos hechos. ¿Qué se habla de la Segunda República, la Revolución de Octubre de 1934, el golpe de estado del Alzamiento Nacional y la dictadura de Francisco Franco? ¿Merecen vivir con ese olvido y omisión? Yo creo que no. Creo que merecen saber, por medio del descubrimiento personal y la visita a los escenarios de los hechos, cómo se forjaron los cimientos de esta sociedad que han heredado; una sociedad con cicatrices.

Una gran opción para entender de dónde venimos es visitando los escenarios en los que la juventud vasca nacida en torno al año 1910 dejó su vida. Aquellas personas, que hoy serían centenarias, nos legaron sus recuerdos grabados en nuestro paisaje y, ello ayuda a los jóvenes a comprender, in situ, los horrores de la guerra.

Parece mentira lo que voy a decir ahora, pero, personalmente, me siento afortunada por acercar esa horrible parte de nuestra historia a nuestros adolescentes ya que el Ayuntamiento de Elgeta suele contratarme como guía en Intxorta(1).

Todos pierden en una guerra

Lo primero que me gusta transmitir a quienes hacen el recorrido por los Intxortas conmigo es que en la guerra todos son perdedores, aunque algunos lo son más que otros.

La contienda que se vivió en España conmocionó al mundo y fue utilizada por cada facción ideológica como arma arrojadiza contra todo aquel que pensara diferente. Para unos era imagen de la resistencia del pueblo frente al fascismo y para los otros era una cruzada contra el comunismo. Así, la guerra tuvo dimensión internacional. Hubo intervención directa de Alemania e Italia junto a los sublevados y también auxilio de la Unión Soviética a los republicanos en cuyo bando se alistaron incontables brigadistas internacionales.

Documento de Archivo de las compensaciones económicas a Francisco Albistegui Aranceta de Elgeta tras la Guerra Civil

Archivo Histórico Nacional, FC Causa General, 1335, Exp.44, doc. 12: Indemnización a F. Albistegui Aranceta

Pero si algo trae la guerra es destrucción y desdicha y, resultan muy interesantes algunas reflexiones que realizó Manuel Azaña años después desde su exilio en Francia. Describió el conflicto como una “alucinación colectiva en la que coexistieron el heroismo y las atrocidades, la intolerancia y el fanatismo, el miedo y el odio“(2).

¿Cómo era Debagoiena?

Otra de las cuestiones que me gusta hacer con las chavalas y chavales que me acompañan en el recorrido por Intxorta es situarles en el contexto histórico previo a la contienda. Muchos ni se imaginan que cuando arrancó este conflicto fratricida en España había un régimen político diferente al actual, la Segunda República y, es cierto que seguía siendo una nación cuya economía se basaba en la agricultura, por eso Azaña promovió la su reforma, pero había zonas industrializadas. En torno a Elgeta prosperaban núcleos industriales como Mondragón, Bergara y Eibar y a su rebufo, fueron varios los talleres que crecieron aquí.

A toda la cuenca del Deba, tanto a la baja como a la alta, llegaban migrantes de otras comunidades en busca de prosperidad, entre otras cuestiones, por la mejora de las redes de comunicación, como el ferrocarril que unía Durango con Zumarraga por Eibar y Bergara y el Vasconavarro que nacía en Estella y tras pasar Vitoria y Mondragón, también iba a morir en la villa mahonera.

Además, en el país se realizaban inversiones en el sector público; se invertía en educación, reduciendo el analfabetismo; se crearon compañías públicas que suministraban electricidad, servicio de telefonía y combustible; se mejoró el sistema sanitario, reduciendo la mortalidad infantil y, por tanto, aumentando la esperanza de vida más allá de los 50 años; se mejoró la red de transporte urbano e interrurbano: metro, tranvía y trenes e iba constituyéndose la aviación civil. Por aquel entonces, de los 23 millones de españoles más del 40% residía en grandes urbes que superaban los 100.000 habitantes.

Resistencia en Elgeta

La generación 100% digital, ha nacido 100 años después de los que lucharon en la guerra y se caracteriza por viajar mucho. Creo que a su corta edad ya han visitado más lugares que mis padres. Así que, me los imagino viajando en familia dentro de una autocaravana, recorriendo Iberia y las islas. Puede que en esos viajes les llame la atención que existan tres naciones en la península; Andorra, Portugal y España y, quizá se sorprendan porque en esta, hay territorios con su propia lengua e idiosincrasia.

Cuando trato con ese grupo generacional y hablo con ellos me apetece preguntarles si, ¿se plantean cuestiones como el autogobierno y la autonomía? ¿Saben qué son? Quizá para eso, visitar Elgeta e Intxorta resulte de gran interés. A lo mejor descubrirán que, a lo largo del siglo XIX en varios territorios con lengua y cultura propia; especialmente, Galicia, Cataluña y Euskal Herria hubo un gran desarrollo de los ideales nacionalistas y que llegaron a vivir otras guerras anteriores a la Guerra Civil.

Heroismo y atrocidad

¿QUÉ PASÓ EN ELGETA?

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“INTXORTA ECOS DE GUERRA”

A lo mejor ni se imaginan que Cataluña fue el primer territorio en disfrutar de un Estatuto de Autonomía (1932) y le siguió Euskadi el 1 de octubre de 1936, ya con el frente dominando Álava y la casi totalidad de Gipuzkoa. Si les preguntamos por el nombre con el que se conoce ese estatuto vasco ¿Creéis que sabrán que se le llama Estatuto de Elgeta? Obviamente, en Intxorta también les hablo de la importancia de ese estatuto y de la elección del primer Lehendakari: José Antonio Aguirre cuyo gobierno fue constituido en Gernika el 7 de octubre de ese mismo año.

Pero de lo que se habla y mucho en Intxorta es de la vida de la gente común; de quienes huyeron al exilio, de quienes sobrevivieron y, sobre todo, de quienes murieron. Hay algunas personas cuyos testimonios siguen helándome por dentro, aunque los haya escuchado una y mil veces. Quizá sus vivencias no sean las más atroces pero dibujan bien lo que ocurrió aquí. De ellas hablo a los jóvenes vascos.

Precariedad y sufrimiento

Porque, lo que sucede muchas veces en lugares como este es que las trincheras, esas zanjas excavadas en la tierra, símbolo del horror, se convierten en zona de recreo para nuestros jóvenes.

Así que, procuro hacerles entender que están pisando un suelo con gran derramamiento de sangre y, busco referencias históricas que les ayuden a visualizar qué padecimientos sufrieron los que atacaban y se protegían en esa primera línea del frente.

Por un lado les hablo de la presencia del general Mola en Bergara y, de los carros de combate que lanzaban sus proyectiles desde Bergara hacia Elgeta. Pero, también les hablo de la precariedad de las defensas de los batallones que se enfrentaban a los sublevados.

Les pongo ejemplos con nombres y apellidos, como Pío Bolívar († Elgeta, 1936). Natural de Bilbao y teniente de la 1ª compañía del 2º Batallón de la CNT, que murió en Asentzio el 14 de octubre de 1936 al explotarle en la mano la granada que estaba lanzando. Y es que, quienes hacían frente en Elgeta a las tropas sublevadas para evitar que estas llegasen hasta el puerto de Bilbao, utilizaban, muchas veces, armas de mala calidad y de producción casera(3).

Las víctimas silenciadas

Batallas como las vividas en el frente de Elgeta entre 1936 y 1937 solo generan dolor. Algo que es evidente viendo las listas de víctimas de este conflicto que son incontables. De hecho muchas aún ni se conocen.

Y, aunque les pongamos nombre y apellido, lo que no podemos imaginar es su dolor. Un dolor que, muchas veces, tiene rostro de mujer.

Zenona Aranzabal (1878-1936)

Zenona Aranzabal fue una religiosa elgetarra nacida en el caserío Iturri. Era la sexta hija de los ocho habidos del matrimonio formado por Francisco y María Josefa.

A los veinte años marchó a Bilbao a trabajar en el servicio doméstico y fue en la capital vizcaína donde ingresó en el convento de las adoratrices de Santutxu.

Alumnos de ESO y bachillerato visitando la zona de trincheras de Intxorta en el frente de guerra de Elgeta

Alumnos en las trincheras de Intxorta

Posteriormente se trasladó al convento de su orden en Madrid y allí le pilló el estallido de la guerra. La ciudad sufría constantes bombardeos de los sublevados para tomarla y la orden decidió abandonar el convento. Algunas monjas, entre ellas nuestra elgetarra, decidieron ir bajo la protección de familiares. Aunque pronto se reubicaron en un piso en la calle Costanilla.

Tres meses después, 23 monjas fueron detenidas por gentes afines a la República y fusiladas en el muro del cementerio de la Almudena, Zenona fue una de ellas(4).

Isabel Berechinaga (1911-1936)

Isabel nació en el caserío Barrenengua de Elgeta. Era una de las nueve hijas del matrimonio formado por Pascual y Bernarda. Con veintitrés años casó con Esteban Urizar, residente en el caserío Iturbe y, al año, nació su hijo, Francisco.

Al estallar la guerra, el joven  matrimonio se alistó en el batallón Amuategui que estuvo defendiendo la línea de Intxorta. En un viaje en autobús a Bilbao, puede que en busca de suministros  para llevar al frente, su autobús fue interceptado por un avión fascista a la altura de Elorrio. Tuvieron tiempo de salir del autocar y buscar refugio pero una bomba impactó en Isabel sin estallar. Falleció en el Hospital Civil de Bilbao.

Su viudo siguió luchando(5)

Antoni Telleria (1921-2007)

Su casa natal, el caserío Sestogain fue escenario de los horrores que cometieron las tropas sublevadas al tomar  Elgeta el 24 de abril de 1937. Y ella, Antoni, una  de las protagonistas. Escuchar narrar de viva voz sus vivencias rompe el corazón.

A los  16 años presenció la muerte de su padre a tiros, la de su madre a culetazos, le mutilaban la mano derecha y la violaban en reiteradas ocasiones(6).

Pilar Gorrochategui (1922-2013)

.La joven Pilar vivía en la calle Salvador de Elgeta junto a sus padres Pedro y Ascensio y cuatro hermanos.

Su padre, de oficio armero, formó parte del Partido Republicano y se mantuvo en el frente de Elgeta hasta el final y en 1939 pudo refugiarse  en Hendaia. Mientras el resto de la familia se dispersaba.

Pilar, junto a su madre, partió al  puerto de Santurce en junio de 1937 y embarcó en el vapor La Habana. Llegaron a Selles-sur-Cher. En Francia, los supervivientes de la familia pudieron reagruparse en Hendaia, donde les tocó vivir la tragedia de la ocupación alemana(7).

Arantza Otaduy de Feel Euskadi en Intxortako Atea

Arantza Otaduy en Intxortako Atea

Lo que aporta Feel  Euskadi

Estas cuatro mujeres  son cuatro tipos de víctimas distinto que genera una guerra y pueden enseñar mucho sobre la realidad de esa tragedia. Ellas vivieron en Euskadi hace casi cien años las cosas que años después otras mujeres vivieron en Alemania, Francia, Polonia, Bosnia-Herzegovina y ahora Ucrania.

Desde Feel Euskadi, lo mejor que puedo hacer para evitar que las futuras generaciones caigan en errores pasados y en lugar de elegir posturas violentas opten por el diálogo y la escucha activa, es seguir formándome y estudiando para transmitir de forma veraz y objetiva los hechos que se vivieron en escenarios como Intxorta, donde sobrecoge lo cruel de su belleza.

Intxorta, ecos de la guerra

Visita guiada para particulares

10,00€/pax

Visita guiada para estudiantestes

2,50€/pax

Citas

(1): AGIRREAZKUENAGA, Joseba (director): Senderos de la Memoria. Relación de Espacios vinculados a la memoria de la Guerra Civil. UPV-EHU y  Gobierno Vasco, 2015.

(2) MORAN RONCAL, Antonio M. Prólogo de Juan Pablo Fusi, Cuba ante la Guerra Civil Española. La acción diplomática de Ramón Estalella, Biblioteca Nueva, 2013, pág. 16.

(3) La guerra de posiciones, el frente detenido en Eibar y Elgeta, pág. 3

(4) CAINZOS, Manolo: Elgetarrak historian, Intxorta 1937, pág. 116-118

(5) Ob. cit.:pág. 126-130.

(6) Ob. cit.: pág. 154-156.

(7) Ob. cit.: pág: 162-164.

 

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