Gipuzkoa es esa pequeña joya bañada por el Cantábrico. Con una costa cortante y unos valles verdes y profundos que se retuercen en interminables sube y bajas enrevesados anunciando la cercanía de los Pirineos.

Desde la prehistoria fue el paso natural de aquellos hombres y mujeres que se desplazaban entre Iberia y el continente Europeo. Esa ubicación estratégica; estar abierta al mar y en la puerta a Europa, llevó a Gipuzkoa a ser protagonista de algunos de los conflictos político-sociales más relevantes de la Edad Moderna y la Contemporánea. Su posición geopolítica en el mapa europeo es tan importante que tres de los imperios más poderosos, que rodean por tierra y por mar esta provincia, han tenido intereses aquí. Sirvan de ejemplo; el Reino de España; el Imperio Británico y la Francia Napoleónica. De tal manera que Gipuzkoa se vió envuelta en conflictos bélicos y armados propios y ajenos. 

Las guerras Carlistas y su influencia en nuestra sociedad

Una de las guerras civiles más dramáticas que han azotado este pequeño territorio de la Península Ibérica son las Guerras Carlistas. A fines del siglo XVIII se agudizó la brecha entre los partidarios del Antiguo Régimen y los seguidores de ideas renovadoras que llegaban por medio de la burguesía culta influenciada por la Francia Revolucionaria. Y, ese conflicto tendrá a un guipuzcoano, Tomás de Zumalacárregui (Tomas Zumalakarregi en euskera) como uno de sus más destacados protagonistas.

Zumalacárregui nació en Ormaiztegi en 1788, casi 7 meses antes de la famosa Toma de la Bastilla y, se cree que a una muy temprana edad se trasladó al precioso caserío Iriarte-Erdikoa, en el que hoy se ubica Zumalakarregi Museoa

El caserío Iriarte-Erdikoa, de visita obligada

Feel Euskadi creemos que es una parada obligada si te interesa comprender cómo se forjó nuestra sociedad y cómo de dramática fue la transición entre el Antiguo Régimen y nuestro sistema actual. Y, cómo no, porque el propio caserío es un monumento histórico y tiene una gran belleza. Podréis ver el juego cromático de la fachada con sillar en la planta baja y ladrillo caravista en el resto. También es interesante el juego entre vigas de madera y ladrillos, así como la decoración compuesta por triángulos en el remate superior.

¿Qué descubrirás en el museo?

El Museo Zumalakarregi narra de forma sencilla lo ocurrido en la crisis del Antiguo Régimen en tierras vascas. También explica pormenorizadamente quién fue Tomás de Zumalacárregui y su entorno familiar. Un círculo en el que, paradójicamente, había personajes contrarios a las ideas foralistas de nuestro personaje. 

Además, el museo explica, de forma simple, cuáles eran las aspiraciones del aspirante al trono, don Carlos de Borbón y sus diferencias con su sobrina, Isabel II. Otro de los aspectos que más me han gustado es la posibilidad de disfrutar de manuscritos, grabados y pinturas de la época, así como objetos de uso cotidiano tanto en el ámbito del hogar como en el frente de batalla. Además, me ha llamado mucho la atención la evolución de los complementos y vestimentas de los soldados. Pero, sobre todo me han sorprendido sus tallas. También podemos aprender sobre industria y tecnología armamentística de muy diversa procedencia.

En el museo hay historias preciosas ligadas a algunos de sus objetos, como un catalejo de madera y su estuche que os invito a buscar en las vitrinas.

¿Es un museo accesible?

A pesar de que la sede del Museo Zumalakarregi es la casa familiar de Tomás, el museo es accesible para personas con movilidad reducida. En esta ocasión he de confesar que no me ha acompañado mi madre en su silla de ruedas, para corroborar que lo que cuento es cierto. No obstante, Lourdes Azpiazu, coordinadora del museo, me ha explicado pormenorizadamente todos y cada uno de los medios que cuenta esta infraestructura para poder disfrutar de su visita. Hay rampas para salvar escalones, plataformas elevadoras, etc.  Incluso, aquellas personas a las que caminar les resulte complejo, pueden pedir la cesión de una silla de ruedas para moverse por las instalaciones.

Así que no hay excusa que valga para no visitar uno de los museos más coquetos de Gipuzkoa, el Museo Zumalakarregi.

¡Ah! y este verano os sellarán el “Gipuzkoa Passport” que ha impulsado el Departamento de Turismo de la Diputación Foral de Gipuzkoa para dar a conocer 50 experiencias durante tus vacaciones. Y para seguir profundizando en las Guerras Carlistas, te invitamos a visitar el Palacio Irizar de Bergara.